viernes, 28 de septiembre de 2007

Un fragmento de algo que no se qué ES.


Ella, se echaba otro porro mientras se limpiaba con la página de un diario la entrepierna llena de semen –nunca una persona importante me había besado la concha- dijo mientras el rostro de un político se llevaba los residuos de esa cogida.
Las paredes del cuarto parecen haber sido hechas de sudor, ese olor penetrante provoca vomito y unas ganas intensas de cogerse nuevamente a la gorda que se arregla el sostén, se acomoda las tetas y se rasca el culo.
Ella camina con dificultad sobre esas plataformas, abre un poco más de lo normal las piernas, él fue el número 15. La observa marcharse. Deja pasar unos segundos y se va, agachando la cabeza y evitando las miradas de putas e inquilinos. Como si dejar la hipocresía a un lado y aceptar que uno necesita compañía fuera un pecado.

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