Al lado del apetito voraz del chauvinismo,
entre los residuos de modernidad capitalistas,
con le cobijo funebre marxista,
miro el sol, la fuente, el parque.
Reclamo solidaridad a mis colegas,
que no perturben la paz serena,
con voces fósiles y palabras desdobladas.
Yo no quiero hablar de politica ni de guerras,
ni mentirme acerca del amor y esos ideales,
sólo espero que el silvido del viento armonice
con su canto su sordera.
Para qué la paz, para qué la guerra, si todo se disuelve en le olvido,
bajo la oscuridad caen los poetas, los payasos... lo inutiles.
Los sueños, los misterios, los triunfos... los gobiernos.
Olvidar es justicia,
retener es capitalismo,
soñar el socialismo,
y el punto final es la vida.