Juliette sigue llorando
Han pasado más de 3 horas desde que Juliette comenzó a llorar. Sentada en la banca del parque sola, con ríos negros en su pómulo. ¿Dónde dejó su estruendosa sonrisa?, no lo recuerda.
De hecho, no recuerda nada. Comenzó a llorar sin saber por qué, y si lo sabe prefiere no recordarlo. Ella sigue en el mismo lugar llorando. No oculta su rostro entre sus manos, porque espera que todos lo sepan. Véanme llorar -piensa- soy muy débil y una ingrata sin sonrisa.
La gente que pasa, la vé y camina. Comenta, interpreta e imagina trágicas historias, elocuentes por qués, morbosas acciones -una que otra risa se deja escuchar- y continuan su camino.
Pero Juliette sigue llorando, no porque se sienta sola o vacía, simplemente llorar por que a veces la gente tiene la necesidad de llorar.

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