always
Y se marchó con la luz del día, no sin antes capturar con la cámara su aliento concubino. No dijo adiós ni hasta luego; sabía que no soportaría la idea de una partida y mucho menos la espera de una segunda cita. Preparó café del bueno, del turco con cafeína. Bebió la mitad de la taza, con toda la intención de provocar un recuerdo.
Las manos buscaban reconocer una y otra vez los objetos en los bolsillos, para asegurarse de no tener que regresar. Prendío un cigarrillo y con él consumió el deseo devolver a sus brazos.

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