lunes, 31 de marzo de 2008

entregas 01

Mi primera relación sexual fue con una mujer bonita. ¿Su nombre? –Mmmmm, no lo recuerdo, no me importó en ese momento y dudo que hoy sea relevante. Era bonita, eso sí. La había conocido horas antes. Era la prima recién llegada de, en ese tiempo, uno de mis mejores amigos, hoy, un desconocido más, igual que ella.

Dejavu! Creo entender el motivo que me ha traído nuevamente a esa escena, quisiera recordar, quiero… tantas cosas. En estos momentos desearía poder saber si sus pechos eran como duraznos y si su sexo sabía a fresas. Cegado por el instinto, en ningún momento me detuve a explorar el olor de su pelo, ni siquiera disfrutar, aunque sea con la mirada, la textura suave de su rostro, ni sus gestos y sonidos, y nunca preste atención si en algún momento dijo que me amaba.

En la cama, entre movimientos torpes y bruscos, recreaba en mi mente esa fascinante historia que contaría en el colegio, sería la envidia de todos. ¡Pobres diablos!

 

-si vos querés lo forjo yo- dijo interrumpiendome ¿Elisa? ¿Marta? ¿Laura?… esa rubia.

-Ya voy- dije torpe y difuso, mientras intentaba acordarme de su nombre.

-En hiter dura más

-No, no. Te fumás todo el plomo- dijo haciendo resaltar su acento.

-Si vos querés lo forjo yo- repitió- le di las canas.

Mientras tanto, me detuve a observar sus movimientos, como si estuviera contemplando una obra de arte, acariciaba el papel arroz con maestría, era una experta, una zorra y una atascada.

-Esta mierda me encanta- aclaro! Mientras salivaba el porro.


Fuego, humo, viaje. 

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